10 Cosas que gustan a las chicas y que los hombres no saben

Hombres del mundo, hay algo que debéis saber: un principio fundamental para que una relación funcione, o para conquistar a esa chica que os encanta es conocer qué le gusta a la mujer o qué busca en un hombre. Por ese motivo, como sé que nosotras somos un poco complicadas, os quiero dar algunas pistas para haceros la vida un poco más fácil, y así podáis lograr conquistar a vuestra chica, o si por lo contrario ya tenéis pareja, que logréis mejorar esta relación.
Soy consciente de que cada mujer es un mundo y que no a todas nos gusta lo mismo,pero también es cierto que hay elementos básicos en la personalidad de un hombre que casi todas buscamos. Después de el artículo que escribió mi compañero Albert: “10 cosas que nos gustan a los hombres y que toda mujer debería saber”, ahora es nuestro turno. Así que chicos, coged boli y papel y tomad nota, porque os será de gran utilidad.

10 Cosas que gustan a las chicas y que los hombres no saben

1. El misterio de los tipos duros.  
Existe un gran mito que dice que a las chicas nos gustan los “chicos malos”, y es cierto, no lo voy a negar, pero hay una pequeña puntualización que debeís saber. Cuando nosotras nos referimos a este término, no hablamos de malas personas como muchos pensáis. No es lo mismo “chico malo” que “mal chico”. Así que no, no nos gusta que nos hagan daño. Nos gustan los hombres con personalidad propia. Que destaque por encima de los demás. Hombres lanzados y valientes. Que no se corten a la hora de decirnos lo que piensan. Pero eso sí, sin ser arrogantes y groseros. Todo con delicadeza. Nos encantan los hombres decididos y que tengan las cosas claras.

Nos aburre el típico chico que se dedica a hacer simplemente lo que hace el resto, o incluso que haga todo lo que las chicas le digan. No os equivoquéis, no queremos esclavos, queremos un hombre de verdad. Nos encantan los hombres con carácter que tomen sus propias decisiones y sepan decir que “No” cuando toca.
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2. Los grandes hombres son los más sencillos.
Envidiamos esa forma de ser vuestra tan despreocupada pero sin pasarse, nada que ver con los hombres herbívoros de Japón . Admiramos esa manera tan rápida que tenéis de encontrar soluciones a vuestros problemas, sin necesidad de darle millones de vueltas a la cabeza y analizarlo todo sin parar.
Aunque parezca que no, nos gustáis así, prácticos, sencillos y sin complicaciones. Nos gusta el hecho que un hombre no necesite probarse diez veces la misma camiseta para al final no decidirse por ninguna. Nos gusta que siempre estéis de buen humor porque nada tiene tanta importancia como para preocuparse tanto. Es simple: don’t worry be happy.
3. Comunicación como base de toda relación.
Una de las características más básicas que buscamos en un hombre es la comunicación. En una relación, ella tiene que poder contártelo todo, y que tú se lo cuentes a ella. Es evidente que cuando los problemas no se hablan no hay manera humana de solucionarlos, y tan sólo se consigue que vayan empeorando cada vez más. Que de un granito de arena se haga una gran montaña. Por eso hay que hablar chicos. Las mujeres queremos que nos digáis lo que sentís, lo que pensáis. Que nos digáis lo que sea pero que lo hagáis. No es bueno callarse las cosas, porque después explota cuando menos te lo esperas. Y lógicamente, no puede acabar bien.
Ahorraros discusiones inútiles y malos rollos. Decirnos las cosas en su momento y si es en persona mejor. Nada de largos textos por whatsapp, porque sólo conseguimos malentendidos. Hay que ser valientes, ¡que no os vamos a morder!.
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4. Deseamos ser la princesa de vuestro cuento.
A las mujeres nos encanta que nos traten como una reina. Que nos cuiden, nos mimen y sentirnos muy especiales. Adoramos que tengáis detalles con nosotras, nos sorprendáis cuando menos lo esperamos, y no sirven los típicos bombones en San Valentín. Sed originales porfavor. Preocuparos más en conocer las cosas que le gustan a vuestra chica, no caigáis en lo típico que nos gusta a todas. Queremos ver interés en vosotros, que estéis dispuestos a conocernos de verdad por dentro. Nos encantan los hombres cariñosos, pero no os paséis, no hay que llegar a ser empalagosos.
5. Queremos un chef en nuestra vida.
No hay nada más sexy que un hombre tras los fogones, preparándonos una buena cena o un desayuno romántico. Un chico que se defiende en la cocina ya tiene sus puntos ganados. Mi recomendación para los más negados en la cocina es que empecéis a mirar tutoriales, que son gratis. ¡Asi que ánimo! Si cocináis tendréis la sartén por el mango, y nunca mejor dicho.
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6. El hombre, macho por favor.
Metrosexual, ultramodernos, etc.. ¿Dónde fue a parar el hombre clásico que vivía sin tantas preocupaciones estéticas? Nos gustan los hombres que se cuidan, pero ¡ojo! hasta cierto punto… Creo que no hablo sólo por mi sola si afirmo que nos gusta el hombre no tan preocupado de su aspecto físico, y porque no, más preocupado por otras tareas: como leer un buen libro o aprender cosas nuevas. Si sois de los que os perfiláis las cejas, combináis la ropa de forma matemática, os depiláis incluso los brazos y pagáis el bono anual del centro de bronceado, estáis de suerte, os estamos salvando la vida. Creemos que el hombre no debe perder nunca esa esencia varonil, que se traduce en algo indispensable para atraernos: feromonas. Aunque aparezcan nuevas modas, hay cosas básicas que siempre nos gustaron y nos gustarán:  como un buen perfume, el olor a after shave, unos brazos fuertes, un aspecto elegante… Desterrad de una vez por todas las camisetas de cuello de pico de vuestros armarios, dejadnos los escotes a nosotras, porfavor.
7. Más seguridad en vosotros mismos.
Seguro que lo habréis escuchado miles de veces: “Para que os quieran hay que quererse a uno mismo”. Pues debéis tener claro que la seguridad es uno de los pilares de la seducción. Algo que os hará sentir mejor y que nosotras agradeceremos en vosotros.
Y os preguntaréis, ¿Cómo conseguir esta seguridad?. Pues es más fácil de lo que imagináis. Debéis conseguir detectar vuestros complejos e intentar eliminarlosNadie es perfecto, tenedlo claro. Y tampoco es lo que buscamos. Lo que queremos las mujeres es un hombre que se guste, se valore y se sienta orgulloso de sí mismo. Las inseguridades te impiden muchas veces avanzar y conseguir tus metas. Y obviamente, todo lo que somos por dentro es lo que se proyectará hacía fuera. Parece típico pero es así, si tu no te sientes a gusto contigo mismo, consigues que ellas tampoco se sientan a gusto contigo. Así que ya sabéis chicos, ¡fuera inseguridades!.
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8. El hombre bueno, si es divertido, dos veces bueno.
Algo que nos gusta a la absoluta mayoría de las mujeres es que nos hagáis reír. Hay días que necesitamos curarnos a carcajadas. Poder evadirnos y que nos hagáis olvidarnos de los problemas en clave de humor. Sin duda, reírse es la mejor manera de romper el hielo o apaciguar una situación tensa.
Pero no os equivoqueis. Nos gustan los hombres graciosos, no los payasos. La etapa de jugar con payasos ya la pasamos. Buscamos el termino medio. Que sepa ser gracioso en el momento que toque. Hacer gracietas a todas horas puede resultarnos un poco pesado.
9. Pequeños gestos que nos vuelven locas.
Una de las cosas que nos ayudan a definir el carácter de un hombre es su gestualización, su manera de actuar. El universo gestual es tan amplio que nunca lo podríamos describir, pero tenemos que decir que hay pequeños gestos que nos vuelven locas. Un guiño de ojo en una cena llena de gente, que nos cojan la mano y la besen mientras conducen sin apartar la vista de la carretera, que nos sequen las lágrimas con delicadeza, los “te quiero” o “estás preciosa” sin venir a cuento con la conversación..Y un largo etcétera. A veces el secreto no está en hacer grandes cosas si no en cuidar los pequeños detalles.

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10. Nos gusta sentirnos deseadas.
Una de las claves más importantes para excitar a una mujer es hacerla sentir muy deseada. Nos encanta que nos hagáis sentir sexys y atractivas. Que nos piropeéis de vez en cuando. Nos gusta mucho que os fijéis en nuestro nuevo vestido, peinado, etc. Las mujeres solemos ser más románticas, pero como vosotros, también nos encanta el sexo. Pero no olvidéis que a nosotras se nos seduce de manera distinta. El truco está en encontrar el equilibrio entre el romanticismo y el deseo más carnal. Unas palabras bonitas elogiando alguna característica personal de vuestra chica, combinado con algún comentario más subido de tono puede resultar una buena arma de seducción.

Trump: Señales de que es el nuevo Hitle

El peor escenario se cumplió.


El peor escenario se cumplió. Imagen: EspecialEl peor escenario se cumplió. Imagen: Especial

Donald J. Trump es oficialmente el Presidente electo de los Estados Unidos de Norteamérica. Los fatalistas dicen que así inicia el fin de la civilización moderna y que formalmente arranca la era del odio mundial y aniquilación total.
Quizá exageren, quizá no, pero lo cierto es que los ideales de Trump posicionados al frente del pensamiento de una nación es un asunto deauténtico miedo. Lo que antes solo eran chistes sobre un pésimo peluquín ahora se transforma en terrorismo ideológico.
El miedo ahora es real.
Trump comparte ideales con Adolfo Hitler. Su discurso es reminiscente a los ideales del partido nacionalsocialista que impulsó al mayor genocida de nuestra era.
El impulso de un muro en la frontera de México y Estados Unidos, el apoyo al derecho de cargar armas de fuego, citar evangelios cristianospara justificar los discursos de odio y el pronunciamiento de “América primero”, son la muestra más evidente de que Trump en la silla presidencial es augurio de un totalitarismo venido directamente de una potencia global.
La teatralidad que emplea y el convencimiento que con ella alcanza lo colocan en la misma liga del autor de Mi lucha.
Hitler pregonó por la supremacía aria; Trump lo hace por la estadounidense. La parafernalia de su campaña está acompañada del motto “Hagamos a América grandiosa de nuevo“ y el hombre no titubea al hacer anotaciones raciales en medio de sus discursos.
El posicionamiento de Trump en la silla presidencial es también indicador de la intolerancia y anacronismo del pueblo estadounidense.
Parecía que los dos términos de Obama habían apaciguado al gringo intolerante, pero ahora es obvio que el odio solo entró en crioestasispara resurgir durante una era de coyuntura política e ideológica. 
Hasta hace unos meses la carrera presidencial de Trump se antojaba como un emprendimiento soso a disposición del showbiz y del mundo empresarial. Ya no más.


El mismo pueblo que hizo presidente al actor Ronald Reagan y gobernador al Terminator se encargó ahora de volver una realidad el neofascismo de Trump.
¿Los estadounidense estarán conscientes de las implicaciones futuras del peluquín intolerante o sus opiniones solo están fundadas en mero orgullo yanqui?
La ignorancia llevó a los británicos a votar a favor del Brexit y ni siquiera sabían qué demonios era.